Apple amplía su demanda contra OpenAI: aparecen 11 exempleados más y pide frenar su dispositivo de IA
Cuando una gran empresa demanda a otra por secretos comerciales, lo normal es que el caso se apague en unos meses de escritos aburridos. El de Apple contra OpenAI está haciendo justo lo contrario: crecer.
Qué ha presentado Apple este 4 de agosto
Apple ha solicitado al juez una medida cautelar que impida a OpenAI seguir adelante con el desarrollo de un dispositivo de inteligencia artificial construido —sostiene— sobre tecnología suya. Si el juez la concede, el proyecto de hardware más ambicioso de la compañía de Sam Altman se queda congelado mientras dure el pleito.
El escrito llega además con un dato que cambia la escala del caso: la investigación interna de Apple ha identificado a otros once exempleados que podrían haber sido testigos o haber estado implicados, más allá de los dos que ya figuraban como demandados.
Uno de ellos, según el escrito recogido por TechCrunch, «tomó capturas de pantalla de documentos confidenciales de Apple relativos a un producto sin anunciar» justo antes de una entrevista de trabajo en OpenAI.

De dónde viene el pleito
La demanda original se presentó el 10 de julio de 2026 contra OpenAI, su filial de hardware io Products y dos antiguos empleados: Chang Liu, ingeniero eléctrico de sistemas con ocho años en la casa, y Tang Yew Tan, exvicepresidente de diseño de producto de iPhone y Apple Watch y hoy responsable de hardware en OpenAI, según informó NBC News.
Las acusaciones son incómodamente concretas:
- Un portátil corporativo que nunca se devolvió y que, según Apple, se usó para descargar documentación técnica interna.
- Correos autoenviados con información de proveedores y resúmenes internos del sector, poco antes de la salida.
- Conversaciones sobre productos sin anunciar mantenidas con candidatos justo antes de que se entrevistaran en OpenAI.
OpenAI lo niega en bloque: afirma que no posee secretos comerciales de Apple y que está «mucho más interesada en construir productos y tecnologías innovadoras que empujen la frontera». También ha señalado errores de procedimiento de la demanda, empezando por haber notificado a la persona equivocada.
Toque Personal: esto no va de dos gigantes, va de cómo se van tus empleados
Es fácil leer esto como un choque de titanes y pasar página. Yo lo leo de otra manera, porque el patrón que describe Apple lo he visto —a otra escala— en empresas de diez personas.
Nadie se lleva un plano en una carpeta bajo el brazo. Lo que pasa de verdad es más mundano: alguien se va, nadie le pide el portátil, sigue con acceso a la unidad compartida tres meses, se autoenvía «sus cosas» y se lleva la lista de proveedores porque «total, la negoció él». Cuando quieres reaccionar, tu ventaja competitiva ya está trabajando en otro sitio.
Lo que sí funciona, y cuesta muy poco montar:
- Un acuerdo de confidencialidad de verdad, firmado al entrar, no un párrafo suelto copiado en el contrato.
- Un checklist de salida: equipos devueltos, accesos revocados el último día y contraseñas compartidas rotadas.
- Definir por escrito qué es confidencial. Si nunca lo has hecho, defenderlo después es casi imposible.
Si nunca has redactado ese tipo de documentos, puedes generarlos adaptados a tu caso con Legal Docs AI, la herramienta de documentos legales de SimplificaconIA, y hacerlos revisar después por un abogado. Es de esas tareas que cuestan una tarde y ahorran un pleito.
Lo que está de verdad en juego
Detrás del expediente hay una carrera muy concreta: el dispositivo con el que OpenAI quiere salir del navegador y meterse en el bolsillo del usuario. En esta pieza Apple no reclama dinero, reclama tiempo. Y en hardware, el tiempo es lo único que no se compra.
Es la segunda vez esta semana que Apple aparece por aquí lidiando con las consecuencias de la era de la IA: hace dos días contábamos cómo ha tenido que racionar los avisos de fallos ante la avalancha de informes generados con inteligencia artificial.
¿Sabes exactamente qué se puede llevar alguien de tu empresa el día que se marcha? Te leo en los comentarios.