Gestión de talento: el impacto transformador de la IA
La irrupción de ChatGPT ha provocado una revolución en el ámbito laboral, impactando profundamente en la gestión de talento humano. Esta transformación se manifiesta en diversas áreas de la administración, desde la atracción y retención de talento hasta la automatización de tareas complejas.
ChatGPT es una inteligencia artificial (IA) conocida como IA Generativa (GEN AI), basada en grandes modelos de lenguaje (LLM). Este avance tecnológico en la gestión de talento representa un cambio de paradigma, obligándonos a replantear cómo esta colaboración entre humanos e IA redefine el entorno laboral.
La GEN AI no se limita a tareas específicas, sino que intenta comprender y actuar sobre el conocimiento humano. Para contextualizar su magnitud, estos sistemas se entrenan con el equivalente a 4,000 wikipedias. Se utilizan para crear y mejorar contenido en texto, imágenes, música y videos. Algunos ejemplos incluyen la creación de clones digitales y la modificación de fotos y tonos de voz.
Desafíos y realidades emergentes

Un informe reciente de Microsoft y LinkedIn revela que el uso de herramientas GEN AI casi se ha duplicado en los últimos seis meses. Un estudio del Laboratorio de IA (IALAB) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) analizó 83 tareas en diferentes entornos laborales, demostrando que la GEN AI optimizó los tiempos en un 77% en promedio, alcanzando hasta un 99% en la traducción de textos extensos. Estas tareas variaban en complejidad y grado de automatización.
Este estudio confirma que la IA no solo mejora tareas rutinarias, sino también aquellas complejas y semi complejas que requieren juicio humano, marcando un cambio significativo respecto a perspectivas anteriores.
GEN AI aplicada a la gestión de talento
La combinación de GEN AI con otras soluciones ya está transformando la gestión de talento en todas las etapas del ciclo de vida del colaborador. Desde la atracción de talento, donde la IA filtra rápidamente los CVs y programa entrevistas, hasta el proceso de incorporación, personalizando la experiencia de onboarding según las necesidades individuales.
La GEN AI también identifica áreas de mejora en cada colaborador y recomienda programas de aprendizaje individualizados, ofreciendo formación adaptada al ritmo y estilo de cada persona. Además, en sistemas de Performance Management, la IA proporciona feedback preciso y continuo, mejorando la objetividad y ayudando a identificar oportunidades de desarrollo en tiempo real.
Sin embargo, los estudios indican que los usuarios prefieren la retroalimentación humana sobre la IA, debido a la falta de calidez y presencia emocional en las interacciones con la inteligencia artificial.
En cuanto al desarrollo profesional, la IA puede identificar colaboradores con alto potencial para roles de liderazgo, analizando habilidades y competencias. Así, sugiere planes personalizados para preparar a estos colaboradores para futuros roles clave.
El desafío de la obsolescencia
La obsolescencia se refiere a la pérdida de relevancia de ciertas habilidades y roles debido a la innovación. Un estudio realizado por la OCDE indica que más del 30% de los trabajadores a nivel mundial enfrentan la posibilidad de quedar desactualizados en las próximas dos décadas debido a la automatización y digitalización. Esto exige medidas para la actualización de habilidades (upskilling) y la reconversión laboral (reskilling).
Promover una cultura de aprendizaje continuo y resiliencia en las organizaciones es esencial para mitigar este fenómeno. Anteriormente, se requería presupuesto y expertos en programación para aplicar soluciones de IA. La GEN AI cambia este paradigma, permitiendo que usuarios sin conocimientos técnicos usen estas tecnologías de manera intuitiva y a bajo costo.
IA by User: democratización del acceso
La participación de personas sin experiencia en IA en experimentos con ChatGPT o Gemini en diversas organizaciones demuestra la democratización del acceso a estas tecnologías. Esto abre un horizonte de escalabilidad en múltiples industrias y tareas, independientemente de su complejidad.
El mercado laboral ahora demanda habilidades para interactuar con la GEN AI, naciendo así el rol de «Prompt Engineer», encargado de redactar instrucciones optimizadas para mejorar el rendimiento de los grandes modelos de lenguaje.
Integrar la GEN AI como herramienta complementaria es crucial para que el talento humano se concentre en detectar y agregar valor en constante evolución. Ya no se trata solo de dedicarse a tareas complejas y dejar las simples a la IA. Es fundamental diseñar estrategias para que la IA complemente y asista, dejando el reemplazo total como última opción hasta reconvertir el talento humano.
El trabajo humano debe potenciarse a partir de la GEN AI. En un entorno de rápida innovación, capitalizar la oportunidad tecnológica y agregar valor desde los rasgos humanos distintivos es clave. Esto incluye la capacidad de experimentar emociones, vivir experiencias sensoriales, empatizar y buscar un propósito compartido.
Not by IA y Human in the Loop: la importancia de la contribución humana
En la era de la IA, emergen dos habilidades cruciales: saber dónde no aplicar IA y garantizar la intervención humana en procesos automatizados. Esto se basa en los conceptos de «Not by IA» y «Human in the Loop».
Diseñar ecosistemas laborales basados en tareas no automatizables, donde el toque humano es relevante, será más valorado en ciertos escenarios. Por ejemplo, comunicar un diagnóstico médico debe basarse en la interacción humana. «Human in the Loop» asegura la intervención humana en decisiones críticas, como la evaluación de sesgos cognitivos antes de aplicar IA en la selección de talento.
Finalmente, la estrategia debe enfocarse en la colaboración armónica entre IA y humanos. Rediseñar el rol del trabajo en la vida de las personas, potenciando la actividad humana mediante la GEN AI, es esencial para enfrentar el futuro laboral.
En conclusión, la gestión de talento en la era de la IA debe capitalizar las oportunidades tecnológicas, destacando los aspectos humanos que nos unen como especie: emociones, experiencias sensoriales, empatía, propósito compartido, conciencia, ética y sentido común.