Oracle planea despedir hasta 30.000 empleados y Block elimina el 40% de su plantilla: el coste humano del pivote a la IA
La ola de despidos tecnológicos impulsada por la IA ya no es una tendencia, es un maremoto. En la última semana, dos gigantes han anunciado recortes que afectan a decenas de miles de personas: Oracle planea eliminar entre 20.000 y 30.000 puestos de trabajo, mientras que Block (la empresa de Jack Dorsey detrás de Square y Cash App) eliminará aproximadamente 4.000 empleos, un 40% de su plantilla.
En ambos casos, la justificación es la misma: reasignar recursos hacia proyectos de inteligencia artificial. Oracle está reestructurando divisiones enteras para priorizar su infraestructura cloud orientada a IA, mientras que Block habla abiertamente de sustituir funciones operativas completas con agentes automatizados. No son los únicos. Solo en lo que va de 2026, el sector tech ha acumulado recortes que superan las cifras de los años de pandemia.
Pero aquí viene el matiz que muchos medios ignoran: según los análisis recientes de Gartner, el 80% de las empresas que han despedido personal para pivotar hacia IA no han obtenido el retorno esperado. Es decir, recortan plantilla asumiendo que la IA cubre esas funciones, pero la realidad es que muchos de esos sistemas aún no están preparados para producción. El resultado son empresas con menos gente, la misma carga de trabajo y herramientas de IA que funcionan a medias.
Para los profesionales afectados, el escenario es duro pero no sin salida. Los perfiles que combinan experiencia sectorial con capacidad de trabajar junto a herramientas de IA están en la lista de los más demandados. La clave no es competir con la IA, sino convertirse en la persona que sabe supervisar, corregir y optimizar lo que la IA produce. Ese perfil híbrido es el que las mismas empresas que hoy despiden acabarán buscando desesperadamente en 12 meses.
Lo que Oracle y Block están haciendo es una apuesta masiva con dinero ajeno (inversores) y con capital humano (empleados). Si la apuesta sale bien, se posicionan como líderes de la próxima ola. Si sale mal, habrán destruido talento irreemplazable a cambio de una promesa tecnológica que no cumplió. La historia juzgará, pero los despedidos no pueden esperar al veredicto.