Taylor Swift, la última víctima de los deepfake

 Taylor Swift, la última víctima de los deepfake

En un mundo cada vez más digitalizado, donde la frontera entre lo real y lo virtual se desvanece, los deepfake emergen como una herramienta de doble filo. Taylor Swift, recientemente galardonada en los Grammy y considerada «la novia de América», se ha convertido en la última víctima de esta controvertida tecnología.

Su caso no es aislado, pero sí emblemático de los riesgos y las posibilidades que los deepfake representan para la sociedad actual.

¿Qué son los deepfake?

Taylor Swift, la última víctima de los deepfake

Los deepfake son videos o imágenes generadas por inteligencia artificial que imitan la apariencia de una persona real, haciendo parecer que dice o hace cosas que nunca ocurrieron. Utilizando técnicas de deep learning, los algoritmos procesan una vasta cantidad de imágenes para crear representaciones hiperrealistas que pueden engañar al ojo humano.

Este fenómeno ha ganado notoriedad principalmente por su uso en la creación de contenido pornográfico falso de celebridades, como ha sido el caso de Taylor Swift.

El impacto en la sociedad y la legalidad

El incidente de Swift pone de manifiesto no solo el poder de la tecnología deepfake, sino también sus implicaciones éticas y legales. «Se trata de un nuevo caso de deepfake, es decir, de imágenes falsas, habitualmente del rostro de una persona, que parecen ser reales y que se han producido mediante inteligencia artificial.»

En España, la utilización de la imagen de menores en Almendralejo en contextos indebidos subraya la necesidad de una regulación más estricta y medidas de protección para los individuos contra el uso malintencionado de estas herramientas.

El lado positivo de los deepfake

A pesar de los riesgos asociados, los deepfake también ofrecen un potencial significativo para usos positivos. «En junio del 2020, por ejemplo, Welcome to Chechyna, una película de investigación sobre la persecución de personas del colectivo LGBT en Rusia, se convirtió en el primer documental en usar deepfakes para proteger la identidad de las personas que participaron y evitar así su persecución.»

Campañas de concienciación como la protagonizada por David Beckham contra la malaria demuestran cómo esta tecnología puede traspasar barreras idiomáticas y culturales para transmitir mensajes poderosos y universales.

El futuro de los deepfake

El futuro de los deepfake es un campo fértil para la innovación en áreas tan diversas como la sanidad, la educación o las finanzas. Sin embargo, «en cuanto a los malos, se verá si la detección y eliminación de vídeos fraudulentos es tan rápida como la publicación de estos.» La carrera entre la creación de deepfake y su detección promete acelerar el desarrollo tecnológico, planteando nuevos desafíos y oportunidades para la sociedad.

En conclusión, la tecnología detrás de los deepfake posee un enorme potencial para influir en nuestra sociedad de maneras profundamente positivas y negativas. Mientras casos como el de Taylor Swift nos recuerdan los peligros inherentes a su mal uso, también es importante reconocer y explorar las posibilidades que ofrece para crear un futuro donde la tecnología sirva para proteger, educar y unir a las personas.

La clave estará en encontrar el equilibrio adecuado entre innovación y ética, asegurando que el avance tecnológico se alinee con el bienestar y la protección de todos los individuos.

Ana Borbore

Soy Ana, redactora experta en comparativas de software. Te ayudo a elegir las mejores herramientas para administrar e impulsar tu negocio.

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