China bloquea la compra de Manus por Meta y escala la guerra tecnológica por la IA
Pekín acaba de lanzar un mensaje muy claro al sector tecnológico occidental: no todo el talento de IA se va a ir sin consecuencias. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China (NDRC) ha bloqueado oficialmente la adquisición de Manus, una startup de IA especializada en agentes autónomos, por parte de Meta. La operación estaba valorada en más de 2.000 millones de dólares.
Lo más llamativo del caso es que Manus está registrada en Singapur, no en China. Pero fue fundada por ingenieros chinos y mantiene vínculos significativos con el país, lo que fue suficiente para que las autoridades intervinieran. Según los informes, los cofundadores de Manus, Xiao Hong e Yichao Ji, llevan con prohibición de salir de China desde finales de marzo para facilitar la investigación regulatoria.
El acuerdo ya estaba prácticamente ejecutado: algunos empleados de Manus ya trabajaban en las oficinas de Meta en Singapur y el capital había sido transferido. Ahora, la NDRC ordena deshacer toda la operación, lo que deja una situación legal y operativa sin precedentes. Meta ha declarado que la transacción «cumplía plenamente con la legislación aplicable».
El contexto geopolítico no podía ser más relevante. Este bloqueo se produce semanas antes de una cumbre programada entre los presidentes Trump y Xi Jinping, y se interpreta como una señal clara: China no va a permitir que su talento en IA se traslade silenciosamente a empresas norteamericanas, aunque las startups se incorporen formalmente fuera de sus fronteras.
Para las empresas que operan en el espacio de la IA, la lección es directa: la geografía ya no protege las adquisiciones. Si el talento o la propiedad intelectual tienen raíces en China, el gobierno puede intervenir independientemente de dónde esté la sede legal. Esto cambia las reglas del juego para fusiones y adquisiciones en el sector de la inteligencia artificial y obliga a replantear las estrategias de expansión.
La pregunta que queda en el aire es si este caso sentará un precedente para futuras operaciones, y si veremos más bloqueos similares en los próximos meses. Lo que está claro es que la guerra fría tecnológica entre EE.UU. y China acaba de ganar un nuevo frente: las adquisiciones de startups de IA.